lunes, 4 de febrero de 2008

La Morrocotuda, Edición 42º


La fiesta finalizó ayer en la Escuela Granja Ramón Santamarina y superó las expectativas de su organizador, Mayo Gogorza, que conversó con El Eco de Tandil en los pocos momentos de descanso que le permitieron las numerosas actividades del día. Tal como se había anticipado, participantes de numerosas ciudades de la provincia, con sus ropas, caballos y ganas, llegaron a dar prueba no sólo de pericia sobre el tema, sino de valentía, ya que por su bravura, varios animales resultaron difíciles de montar. Sin embargo, con la organización plenamente aceitada, y la presencia de animadores, público, stands y demás curiosidades de tipo campero, ambas jornadas se fueron completando satisfactoriamente para gusto de los presentes. Los jinetes Jóvenes y no tanto, de más y menos gala, pero unidos por una misma tarea, desfilaron por los tres palos dispuestos en el medio del jardín. Con algo de ayuda y con todo el coraje, montaron los caballos dispuestos para la ocasión y dieron muestra de gran valentía, que dejó boquiabierto al público, con la sensación de adrenalina corriendo por el cuerpo, y con el aplauso de los espectadores a flor de piel, para felicitar a quienes daban uno de los espectáculos más asombrosos que puede brindar el campo. El palco Sobre uno de los laterales, se ubicó el palco, donde con la animación de Rubén Acosta, Aldo Suárez y Cacho González se pudo gozar de la inventiva, las narraciones, la payada y por supuesto, del constante relato de las jineteadas. Mayo Gogorza se encontró todo el tiempo junto a ellos, con la prolija intención de respetar los horarios y brindar el mejor espectáculo posible. En numerosos momentos, el público pudo gozar de las anécdotas que narraron los animadores, lanzando al aire risas compartidas, que alegraron a pleno las jornadas. Cabe destacar la impecable vestimenta de los organizadores, que hizo gala de la tradición en materia de vestuario para el campo. El predio Los acampantes, participantes y público interesado arribaron al predio desde el viernes por la tarde, cuando todo el espacio de la escuela se brindó para ofrecerles un lugar de sombra y comodidad. Gran cantidad de autos accedió a la escuela y superó la previsión de los organizadores, que con gran experiencia fueron acomodando a los recién llegados, afortunadamente, sin provocar desorden. El Jardín de las Jineteadas fue el lugar elegido por los espectadores, que acomodaron sus mantas, sillas y demás utensilios, para disfrutar de la prueba de riendas y de las jineteadas con grupa, bastos y encimera. Alrededor del espacio destinado a las demostraciones de los jinetes se ubicaron numerosas filas de curiosos, que sin molestarse, pudieron tener múltiples vistas de los caballos. Los espectáculos En la primera tarde de la fiesta tuvo lugar el canto, la música y el gran baile a campo y la actuación de los ganadores del certamen que se llevó a cabo en La Cautiva. Además, la gente reunida en La Pastora pudo disfrutar de la presencia de Pampa Cruz, las "manos sucias" y Natalia Cabral ("la reina del chamamé"), Oscar Díaz y sus Chamameceros y Tatán Corrado, que sorprendieron, no sólo al público, sino a los organizadores por su calidad sobre el escenario. El público Algunos llegados desde el viernes, otros curiosos de la ciudad y numerosas familias de la provincia, construyeron el marco de las jineteadas y de los espectáculos folclóricos que brindó la fiesta, acomodándose alrededor del jardín con sus mesas, mantas y sillas y por supuesto, con todo el vestuario campero destinado a la ocasión, compuesto por los ponchos, boinas, bombachas de campo y alpargatas. El mate no dejó de pasar de mano en mano y se sumó a la alegría y a los comentarios elogiosos sobre los jinetes, que pasaron de boca en boca durante ambas jornadas. En ningún momento faltó la buena disposición y la algarabía, que se instaló desde los más chiquitos -que daba ternura de ver con diminutas bombachas de campo y pequeñas boinas-, hasta los ancianos, que pasaron por una de las fiestas más prestigiosas y queridas de esta localidad. Los artesanos Como no podían faltar, también alrededor de los jardines se dispusieron los artesanos, que desde todo el país trajeron los más variados productos: discos de folclore, alimentos varios, artesanías en madera, mates, bombachas de campo, alpargatas de alta calidad, boinas y sombreros, fajas, botas de montar, que se convirtieron en el deleite de los paseantes, ya que si no se detenían a comprar, sí lo hacían para admirar la variedad y calidad los productos que allí se comerciaban. Las cantinas En tres espacios del predio se ubicaron las cantinas, y es de destacar que el perfume del asado sobre el fuego detuvo sin condiciones al pasante, aunque no lo hubiese planeado. Los asadores compartieron el momento juntos y dieron muestras de gran habilidad en materia, que quedó rápidamente comprobado cerca del mediodía, cuando el aroma al asado listo fue desviando al público del jardín de las jineteadas, para conseguir un pedacito del sabor tradicional gestado durante toda la mañana. Las reflexiones Al hacer un repaso de la fiesta, Mayo Gogorza explicó que "a las doce de la noche llevábamos vendidas 400 entradas más que el año pasado, llegando a más de cuatro mil personas... El tiempo nos acompañó y lo más destacado fue el folclore. Sabía que la gente que tenía era buena, pero no esperaba que tanto... estuvieron tres horas sin parar, me impresionó el Pampa Cruz. Creo que en el folclore fue la mejor Morrocotuda de todas y la jineteada, muy bien". Los ganadores En esta edición, los ganadores fueron: Con grupa Primer puesto: Guillermo Rodríguez de Juárez (con caballada de Méndez hermanos) Segundo puesto: Cuyi Suárez (con caballada de Silvio Bustos de Orense) Tercer puesto: Mariano Garay de Olavarría (con caballada de González hermanos de Azucena) Cuarto puesto: Walter Waslet (con caballada de Adolfo Herrera de Juárez) Quinto puesto: Carlos Nolasco (con caballada de Juan Ramos de Juárez) Sexto puesto: Alejandro Amores de Balcarce (con caballada de Rubén Amores) Con bastos Primer puesto: Chirole Mugarza de San Antonio de Areco (con caballada de Julio Mendizábal de Rauch) Segundo puesto: Miguel Fabrizi (con caballada de El Negro Cufé de Bahía Blanca) Tercer puesto: Guillermo Rodríguez (con caballada de Méndez hermanos) Cuarto puesto: Mauro Borda (con caballada de Mario Pioli de Azul) Quinto puesto: Mariano Valenzuela de Olavarría (con caballada de Manuel Bustos de De la Garma) Sexto puesto: Ariel Pascualetti de Juan N. Fernández (con caballada de Ceferino Santa Cruz de Cascallares) Broche de Oro Primer puesto: Aníbal Guerrero de Dorrego (con caballada de Pedro Sarciat de Rauch) Segundo puesto: Sergio Fernández de Tandil (con caballada de Carlos Echemborde de De la Garma) Tercer puesto: José Andraca de Tandil (con caballada de Santa Cruz de Cascallares).*