jueves, 14 de febrero de 2008

Teatro Cervantes, otro paso hacia la muerte cultural...

La Sociedad Española de Socorros Mutuos, fundada el 8 de diciembre de 1873, es la institución más antigua de su tipo en Tandil y con el Club Hípico constituyen las de origen más temprano en nuestra historia tandilense,
Modelo en su momento, fue el fruto de los desvelos de una colectividad activa e inquieta, de la que me siento orgulloso que mi abuelo materno, Manuel González Castro, participara intensamente.
Aquella Sociedad Española pronto levantó en Gral. Rodríguez al 500 su sede propia a principios de la década del ’80 del siglo XIX y pocos años más tarde-en 1884-aprobó edificar una sala teatral de la que Tandil carecía.
Sus esfuerzos permitieron inaugurarla el 8 de diciembre de 1887, con motivo de un nuevo aniversario, el 14º. Fue el primer teatro al que en 1916 lo bautizaron con el nombre de la pluma más grande de habla hispana CERVANTES.
No conforme con ello, y ante el crecimiento de la institución, la modificaron-en realidad hicieron otra- que desde1924 llegó hasta estos tristes días.
Allí con su frente enhiesto y bello, cobijó desde mitines políticos a zarzuelas, operetas, conciertos, conferencias, fiestas de egresos secundarios, teatro, cine, presentación de inolvidables figuras como la de Carlos Gardel que cantó allí en su tercera o cuarta ( hay discusión si estuvo o no en 1916) después de su visita presunta en 1916 y 1918 y 1922.
Fue el 1 de junio de 1924 a sala llena según atestiguan crónicas de la época, cobijándolo después el 19 de febrero de 1930 y en la que sería- sin saberlo- su despedida antes del accidente de Medellín, el 28 de mayo de 1933. Pasaron artistas formidables, talentos nacionales e internacionales que lo elogiaron-recuerdo cuando el director de la Camerata Bariloche me dijo que su acústica era muy buena- hasta llegar a estos cercanos días en que el cine-teatro, ya llamado Colonial ( por esa nefasta costumbre de cambiar nombres por cambiarlos, al igual que ocurrió con el Estrada), y ante apremios financieros transformaron esa maravilla en ¡una discoteca! , Discoteca Studio 51, que dejó la sala poco menos que en ruinas.
Después tibios intentos que no fructificaron por la falta de energía y decisión de los dueños, los gobiernos y nosotros; el pueblo, posibilitaron su cierre. Casi cadáver, sólo faltaba el ataúd metafórico que ahora parece tenerlo para darle sepultura indigna, en medio de un cerrado mutismo que presagia lo peor.
Si bien la Ordenanza de Preservación del patrimonio histórico-cultural lo “protege” y la llamada Ley del Teatro también, sabemos adonde van a parar esas normas cuando reina la impunidad y los pesitos ( buenos pesitos) corren…
Tandil- que ya perdió el viejo Italiano-Super Cine, hoy desolado páramo pos demolición-no tiene un TEATRO ( con mayúsculas) y salvo el reciclado de la Confraternidad (ejemplar) y el ex Estrada y la sala de El Cielito que en realidad no tienen las estructuras definidas como para denominarlas, con total propiedad, teatrales, carecemos de un lugar adecuado. Una paradoja ahora que la Universidad creó su Facultad de Arte sobre la base de la Escuela de Teatro…
Si Azul pudo con su magnífico Teatro Español ¿ por qué Tandil no?.
Todos los días enterramos o volamos un poquito de nuestra identidad- ni hablar de las sierras-no será la hora de decir BASTA?

NADA DE REQUIEM PONGAMOS LA MARCHA TRIUNFAL DE AÍDA, LA OBERTURA 1812, EL ALELUYA DE HAENDEL… CUALQUIER MÚSICA- SI VALE LA METÁFORA-PERO QUE NO TENGAMOS QUE LLORAR ALGO QUE PUDO Y PUEDE EVITARSE

Daniel Eduardo Pérez
Presidente
Junta de Estudios Históricos de Tandil